En el Journal Nutr Biochem. en Abril 2016 ya se publicaba que la presencia de Ácido fólico no metabolizado en el plasma, que es indicativo de una ingesta de Ácido fólico más allá de la capacidad metabólica del organismo, se asocia con una citotoxicidad reducida de las células killer naturales en mujeres. Este estudio demuestra una relación causal entre la ingesta alta de Ácido fólico y la citotoxicidad reducida de células NK y proporciona algunas ideas sobre los posibles mecanismos detrás de esta relación.

En Setiembre 2017, el Am J Clin Nutr. publicó un estudio por la preocupación existente acerca de los efectos a largo plazo del uso materno de altas dosis de Ácido fólico. El análisis concluyó que el uso de dosis de Ácido fólico que exceden el nivel de ingesta superior tolerable (≥1000 µg/d) durante el período de periconcepción se asoció con niveles más bajos de desarrollo cognitivo en niños de 4 a 5 años.

En la Revista Eur J Nutr. de Noviembre de 2017 se publicó la investigación de la asociación entre el uso materno de Ácido fólico durante el embarazo y las medidas antropométricas del niño al nacer. Se incluyeron 2302 parejas madre-hijo de una cohorte de nacimientos basada en la población en España (Proyecto INMA). Los hallazgos sugieren que una alta dosis de Ácido fólico (≥ 1000 µg/día) puede estar asociada con un mayor riesgo de menor tamaño de la circunferencia de la cabeza al nacer para la edad gestacional.

En un Review publicado en la Revista Brain Sciences en Noviembre 2017 se plantea que aunque los niveles óptimos son importantes para el desarrollo, no se conoce el beneficio de exceder la dosis diaria recomendada de folatos, y sin embargo, esto está ocurriendo. Las mujeres toman más de 1000 µg/día en la etapa preconcepción y embarazo y esto es actualmente una preocupación. Ya en 2017 al menos tres estudios han sugerido que los altos niveles de suplementación cuando se toman durante el embarazo pueden asociarse con resultados negativos del neurodesarrollo en la descendencia.

En el Journal Diet Suppl. de Febrero 2018, se publicó un estudio que investigó los efectos de la administración de suplementos de Ácido fólico prenatal y postnatal sobre la tolerancia a la glucosa, la sensibilidad a la insulina, el metabolismo de los lípidos y la expresión de adiponectina en ratas. La dosis alta de Ácido fólico puede promover la resistencia a la insulina y dislipidemia e interrumpir el metabolismo de la glucosa posiblemente al deprimir la expresión de adiponectina. Aunque este es un modelo animal y los efectos de las dietas no se pueden transponer directamente a los humanos, este estudio proporciona indicaciones de los posibles efectos adversos de la dieta materna con dosis altas de Ácido fólico sobre el metabolismo de la glucosa en la descendencia.

Un estudio publicado en la Revista Paediatr Perinat Epidemiol en enero de 2018 examinó la asociación entre la administración de suplementos multivitamínicos durante el embarazo y el riesgo de trastorno del espectro autista (TEA) del niño. Se concluyó que los niveles extremadamente altos de folato y Vitamina B12 en plasma materno se asociaron con riesgo de TEA. Este estudio generador de hipótesis no cuestiona la importancia de consumir Ácido fólico y Vitamina B12 adecuados durante el embarazo; pero, plantea nuevas preguntas sobre el impacto de los niveles extremadamente elevados de folato en plasma y la exposición a Vitamina B12 en el útero en el desarrollo cerebral temprano.

Toda esta nueva información disponible confirma la necesidad de cumplir con las recomendaciones de los principales organismos internacionales que recomiendan la suplementación diaria con Ácido fólico a toda madre gestante en dosis de 400 µg/día a 800 µg/día y sólo de 5 mg/día en pacientes de riesgo (hijo anterior nacido con espina bífida, historia familiar con defectos del tubo neural, madres diabéticas, tratamiento con anticonvulsivantes y/o antagonistas del Ácido fólico [metotrexato]). La suplementación debe comenzar al menos 1 mes antes de la concepción y durante las primeras 12 semanas de gestación, y prolongarla durante todo el embarazo en situaciones de gemelaridad, enfermedades crónicas, vómitos de repetición o malabsorción.